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Nuevo pedido de Mesa 4


El menú digital no es solo una carta en el celular: bien usado, es una herramienta de ventas. Estas son siete tácticas concretas que puedes aplicar desde hoy para subir el ticket promedio y atender más mesas con el mismo equipo.
Un plato con foto se pide más que uno sin foto. No necesitas un fotógrafo profesional: luz natural, un plato recién servido y el celular en modo retrato. Prioriza las fotos de tus platos más rentables.

En un menú digital tú controlas el orden. Los primeros platos que ve el cliente son los que más se piden: pon ahí los de mayor margen, no necesariamente los más baratos.
El momento en que un cliente quiere pedir y no encuentra mesero es una venta que se enfría. Con pedidos desde la mesa (el cliente escanea, elige y envía), el antojo se convierte en pedido al instante — y las segundas rondas de bebidas, que suelen perderse por falta de atención, se recuperan.
“Hamburguesa doble” vende menos que “Doble carne a la parrilla con queso fundido y tocineta crocante”. Dos líneas por plato, ingredientes que se antojen, sin exagerar.
Con menú de papel, subir un precio implica reimprimir toda la carta, así que muchos negocios absorben aumentos de insumos durante meses. Con menú digital ajustas el precio en un minuto y proteges tu margen.
Comparte el enlace de tu menú en WhatsApp, Instagram y Google Maps. El mismo menú QR de las mesas sirve como catálogo en línea: quien lo ve por la tarde, llega a cenar.
Si además del menú usas un sistema de pedidos como el POS de Cibo, cada pedido queda registrado: sabrás qué platos rotan, cuáles son tus horas pico y dónde está tu utilidad real. Con esos datos, decidir promociones deja de ser intuición.
¿No tienes menú digital todavía? En Cibo lo creas gratis, con tu código QR, en menos de 10 minutos.